20/3/18

Jorge Luis Borges: Para el centenario de Góngora







Yo siempre estaré listo a pensar en don Luis de Góngora cada cien años. El sentimiento es mío y la palabra Centenario lo ayuda. Noventa y nueve años olvidadizos y uno de liviana atención es lo que por centenario se entiende: buen porcentaje del recuerdo que apetecemos y del mucho olvido que nuestra flaqueza precisa.
Góngora ha ascendido a abstracción. La dedicación a las letras, la escritura esotérica y pudorosa, las actas martiriales de la incomprensión ajena y de la finura, están simbolizadas en él. El ocurrente cordobés Luis de Argote —hombre de amargura en los labios y de juventud empleada en amores— ahora se llama Góngora, de igual manera que dos palitos atados por el medio se llaman cruz. A ese alguien no lo juzgo. Parece horrenda cosa que un hombre se constituya en Juicio Final de otros hombres y quiera declarar inválidos, nulos y de ningún valor y efecto sus días. Yo a esa judicatura no la codicio.
Llego, pues, a su valor guarismal. Góngora —ojalá injustamente— es símbolo de la cuidadosa tecniquería, de la simulación del misterio, de las meras aventuras de la sintaxis. Es decir, del academismo que se porta mal y es escandaloso. Es decir, de esa melodiosa y perfecta no literatura que he repudiado siempre.
Consigno mi esperanza —demasiadas veces satisfecha— de no tener razón.




Esta nota titulada “Para el centenario de Góngora”, publicada en la revista Síntesis
Buenos Aires, Año I, Nº 1, junio de 1927, fue omitida por error ya que fue encontrado con posterioridad 
a la publicación de los volúmenes de Textos recobrados 1919-1929 y 1931-1955

En 1928 se incluyó en El idioma de los argentinos

Luego, en Textos recobrados 1956-1986 (1987)
Edición al cuidado de Sara Luisa del Carril y Mercedes Rubio de Zocchi
© 2003 María Kodama
© 2003 Editorial Emecé

Imagen: Góngora y Argote por Diego de Velázquez (1622)
Museum of Fine Arts, Boston



No hay comentarios.:
Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...