18/1/17

Adolfo Bioy Casares: "Borges" (Jueves 20 de julio de 1972). Manuel Puig y Severo Sarduy







Comen en casa Borges y Manuel Puig. Borges me propone que leamos textos para el concurso de Emecé (del que soy jurado; él, no). Acepto, agradecido. Comenta: «We are not at the mercy of genius». Aparece un cuento con una cópula. «No van a querer premiarlo —dice—. Es bueno, pero no pueden premiarlo.» Pueden premiarlo: la escena no es tremenda ni excepcional; pero el cuento es mediocre. Borges es muy sensible a los géneros: una historia fantástica le gusta; una novela realista lo aburre, aunque la primera sea peor que la segunda. 
BIOY (a Puig): «Te felicito por el artículo de L'Express». PUIG: «Nooo. Qué hooorror. Tenía que salir con fotografííía. Un artículo sin foto es otra cosa, no marcha». BIOY (a Borges): «En L'Express hay un artículo muy elogioso sobre un libro de Puig». PUIG (para ser amable con Borges): «En el artículo lo nooombran. Citan una frase suya sobre los tangos». BORGES: «Nunca debí escribir sobre los tangos. Estoy condenado a que citen siempre cosas que dije en momentos, bueno, que tal vez no fueron de la mayor sinceridad. Estoy pagando esas debilidades...» PUIG (a mí): «Tenés que leerle a Borges párrafos del libro de Sarduy.1 Está muy bien. Da una enviiidia». BORGES: «¿De quién es el libro?» PUIG: «De Sarduy, un chico cubano que tiene un éxito bárbaro en París». BORGES: «Un éxito en París equivale al fracaso. ¿Qué significa tener éxito en París? Nada. Todo el mundo sabe que allí las cosas ocurren por moda. Lo que hoy aplauden mañana olvidan. La moda de hoy no es más inteligente que la de ayer; triunfa por estar de moda». PUIG: «No sé. A mí me parece muy bien que en este mundo horrible de hoy un buen escritor pueda vivir de sus libros, como cualquier comerciante. Yo me alegro de que un chico como Sarduy tenga éxito en París». BORGES: «Los escritores hoy son comerciantes. (Pausa) Por su profesión, todo escritor pertenece a la clase media... Hablando mal de Suiza, Gudiño Kieffer me dijo: "Es un país de burgueses". Respondí: "¿Qué prefiere usted? ¿Un país de pordioseros? ¿Un país de millonarios? Yo creo que si usted piensa comprenderá que usted mismo quiere que todos los países sean de burgueses".2 No piensa nada: tiene una idea romántica de las cosas. Si lo que desea son desgracias y peligros, ya le llegarán. Y estupideces e injusticias. "Pero no es una gran potencia", dijo Gudiño. "Mejor para ellos." "Yo quiero que mi país sea una gran potencia." "¿Ha pensado en lo odiosos que vamos a ser, con nuestro nacionalismo? Lo importante es que la gente sea feliz. No creo que en una gran potencia la gente sea indefectiblemente feliz."»


1. Cobra: la historia de un maricón; Borges no aguantaría la lectura (Nota de ABC).
2. Para la discusión entre Borges y Eduardo Gudiño Kieffer, véase La Nación 6/8/72.

En Bioy Casares, Adolfo: Borges
Edición al cuidado de Daniel Martino
Barcelona: Ediciones Destino ("Imago Mundi"), 2006


Imagen: Jorge Luis Borges escucha a Severo Sarduy en París, en 1982 Foto: Pepe Fernández
Fuente


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