2/5/15

Jorge Luis Borges: La espera*








Lo escribo ahora así. Cumplida la agonía
quiero morir del todo. Las vagas formas amarillas
que apenas entreveo, el ilusorio día,
la vida atroz, la incesante pesadilla,
la rutina porfiada, la prescindible historia,
se alejan lentamente. El tiempo establecido
ya se agota. Aguardo ante el ocaso que el olvido
me depare un sueño sin memoria.
Quimérico, secreto, espectral camino,
sus ilusorias leyes inventan un destino
que aunque soñado, quiere ser el mío.
Ya vence el plazo prefijado. De este encierro
la firme puerta es de cansado hierro.
Por eso espero. Se detendrán las aguas de mi río.

         1969**




* “El poema que Borges regaló en un café.” 
Al publicar este poema, la revista Pájaro de fuego transcribe la carta de un lector que narra su encuentro con Borges en la confitería Saint James de Buenos Aires. El lector tenía en sus manos Elogio de la sombra, 1969. El diálogo, que abreviamos, fue aproximadamente así:
—En ese libro que usted llama mi último libro, y que quizá lo sea, hay prosa y hay verso. Y también hay fantasmas —dijo Borges.
—¿Qué fantasmas?
—Los que nacen de lo que se va tachando, de aquellas cosas que uno elige no publicar… Una de ellas, por ejemplo, todavía no se resignó y hace días que me sigue visitando. Yo había pensado llamarla ‘La espera’.
—Usted ya escribió “La espera” en El Aleph, creo.
—Es cierto… Veo que usted es un lector aplicado.
—¿Y un lector aplicado no merece un premio?
—¿Como cuál?
—Como escuchar esa otra versión de “La espera”.
—¿Por qué no?
Entonces Borges recitó un poema… Yo escribí los versos en la primera página de Elogio de la sombra
Después le di las gracias, me levanté y me fui.
La revista Pájaro de fuego aclara que como esta colaboración le llegó sin firma, consultaron con Borges, quien admitió no sólo la veracidad de la anécdota, sino la paternidad del poema. (N. del E.)


** La publicación de Elogio de la sombra, en 1969, marcó un hito en la vida de Borges, quien no publicaba un nuevo libro desde El hacedor, 1960. Elogio de la sombra fue muy estimado en el extranjero, donde se lo tradujo inmediatamente a varios idiomas. Tuvo también gran repercusión entre el público argentino. A partir de la década del setenta, Borges empezaría a convertirse en el escritor “mediático” que todos recuerdan. Recibiría numerosas invitaciones del exterior para pronunciar conferencias, sería agasajado por universidades, academias y gobiernos, y le otorgarían múltiples premios y distinciones. (N. del E.)



En Textos Recobrados 1956-1986 (1997)
Pimera publicación en revista Pájaro de fuego 
Buenos Aires, Nº 8, agosto de 1978
Foto: Retrato de Borges en dario La Nación
Domingo 21 de junio de 1961



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