14/9/17

Jorge Luis Borges: Tuve la precaución de ser ciego







"Se han equivocado, porque tuve la precaución de ser ciego" afirmó Jorge Luis Borges en París, hace algunos años, ante un grupo de estudiantes que intentaban boicotear un acto en el que participaba, provocando un apagón. La anécdota fue recordada ayer por el ex ministro de Cultura francés Jack Lang, al aludir a la muerte del escritor argentino, que ha causado consternación en Europa. Las reacciones al fallecimiento de Borges coinciden en subrayar la importancia y la altura literaria del escritor, cuya fama, como se puede apreciar en el poema que se publica en esta página, le sorprendía a él mismo.

La muerte de Jorge Luis Borges ha sido acogida en Francia como si se tratara de la desaparición de una gran gloria nacional: el diario Libération le dedicó ayer seis páginas; Le Figaro y Le Matin, dos, y las radios y cadenas de televisión abrieron el domingo sus noticiarios con la información de su muerte y breves reportajes biográficos, informa Soledad Gallego-Díaz desde París. Borges era el escritor de lengua castellana más conocido en Francia y el más traducido: 22 libros desde 1957 hasta hoy. La editorial Gallimard decidió recientemente publicar sus obras completas en la prestigiosa colección La Pléiade."No sabemos aún cuándo podremos publicar el volumen dedicado a Borges", explicó un portavoz de Gallimard, "porque no hemos reunido todavía los manuscritos ni las nuevas traducciones que hemos encargado. Sin embargo, el compromiso es firme, y el propio Borges estuvo de acuerdo". Borges había recibido todo tipo de homenajes oficiales en Francia, incluida la Legión de Honor, que le fue impuesta por el presidente François Mitterrand.

El ex ministro de Cultura francés Jack Lang, que le invitó oficialmente a París en 1982, señaló ayer que la obra de Borges merecía el Premio Nobel. El escritor Michel Tournier le rindió también homenaje como escritor y como hombre: no se puede hablar de él sin evocar su ceguera, sin pensar en Montherlant, que se suicidó cuando tuvo la certeza de que se volvía ciego, o en Jean-Paul Sartre, que se negó a continuar su obra. Jorge Luis Borges reaccionó de forma distinta. Todavía recuerdo que cuando los estudiantes parisienses intentaron boicotear un acto académico al que asistía provocando un apagón, les respondió riendo: "Se han equivocado, porque tuve la precaución de ser ciego".

Por su parte, el actual ministro de Cultura, François Leotard, rindió homenaje al escritor argentino y le calificó como "una de las grandes figuras de la literatura contemporánea". Para Leotard, "la extrema originalidad de su escritura surgía de mezclar constantemente verdad y ficción, razón y fulgor lírico, humor y metafísica", informa EFE.


"Era la literatura"

Los escritores italianos se sienten como huérfanos sin Borges. Era un autor que habían conocido tarde, pero al que se habían aficionado como si no debiese morir. "Más que un literato, era la literatura; más que los libros, y habiendo leído todo Borges, era también el lector", ha afirmado Guido Cerenotti. Alberto Moravia recordaba ayer que cada encuentro con Borges le dejaba en su espíritu siempre "el poso de una gran emoción", informa desde Roma Juan Arias. En Italia, donde se le sigue dando gran relieve a la obra literaria dejada por el que ha sido considerado el "mayor genio de la lengua castellana de los últimos tiempos", se insiste en que Borges era más que un escritor: "Es como si se hubiese ya desencarnado en vida para convertirse en voz del misterio", se afirma. 

Uno de los mayores escritores actuales, verdadero genio de la lengua de Dante, Giorgio Manganelli, ha escrito en Il Messagero que si "el nada que decir" es el destino de la literatura, la grandeza de Borges consistió "en el uso de la ironía para prohibirse entrar en profundidad".

Borges aseguraba "tener Portugal en la sangre y en la memoria". En la visita que realizó a este país, en octubre de 1984, el escritor recordó el cariño que sentía "hacia la tierra de sus mayores" y que le llevó a editar las obras de Eça de Querioz y apreciar la poesía portuguesa en general y de Fernando Pessoa en particular, informa Nicole Guardiola desde Lisboa. 

El comité que concede los Nobel de literatura fue acusado ayer, en un artículo que publica The Washington Post, de padecer "absoluta ceguera", por haberse olvidado del literato argentino, informa Efe. La Prensa de Estados Unidos destaca el fallecimiento de Borges en primera página. 

Asimismo, la prensa diaria de Alemania Occidental dedicó amplio espacio en sus páginas de cultura a evocar la figura de Jorge Luis Borges, según informa Hermann Tertsch desde Bonn. En el Frankfurter Aligemeine Zeitung, Hans Peter Borde publicó un artículo en el que califica a Borges como el autor que más que ningún otro representa la idea de la literatura mundial. 

Los medios periodísticos más importantes del Reino Unido se han hecho eco de la muerte de Borges, sin escatimar elogios, informa desde Londres Conxa Rodríguez. Para The Observer, el hijo único de un abogado culto y de una profesora que le hablaba en inglés" se convirtió en el mejor escritor de América Latina. Para The Sunday Times, "Borges era un experto en las cosas más inesperadas, no sólo en el menospreciado tango, sobre el que escribió con perspicaz conocimiento, y explicó sus inicios en la sociedad no en los salones de té sino en los prostíbulos de Buenos Aires".

Haber visto crecer a Buenos Aires, crecer y declinar.Recordar el patio de tierra y la parra, el zaguán y el aljibe.
Haber heredado el inglés, haber interrogado el sajón.
Profesar el amor del alemán y la nostalgia del latín.
Haber conversado en Palermo con un viejo asesino.
Agradecer el ajedrez y el jazmín, los tigres y el hexámetro.
Leer a Macedonio Fernández con la voz que fue suya.
Conocer las ilustres incertidumbres que son la metafísica.
Haber honrado espadas y razonablemente querer la paz.
No ser codicioso de islas.
No haber salido de mi biblioteca.
Ser Alonso Quijano y no atreverme a ser don Quijote.
Haber enseñado lo que no sé a quienes sabrán más que yo.
Agradecer los dones de la luna y de Paul Verlaine.
Haber urdido algún endecasílabo.
Haber vuelto a contar antiguas historias.
Haber ordenado en el dialecto de nuestro tiempo las cinco o seis metáforas.
Haber eludido sobornos.
Ser ciudadano de Ginebra, de Montevideo, de Austin y (como todos los hombres) de Roma.
Ser devoto de Conrad.
Ser esa cosa que nadie puede definir: argentino.
Ser ciego.
Ninguna de esas cosas es rara y su conjunto me depara una fama que no acabo de comprender.

(Publicado en La cifra, 1981)

En El País, Madrid, 17 de junio de 1986
Gigantografía homenaje a Jorge Luis Borges
Plaza Vaticano, Buenos Aires, Foto Florencia Giani


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