8/5/17

François Rabelais: Interpretación de los sueños





—Puesto que no nos ponemos de acuerdo sobre los métodos virgilianos, utilicemos como medio de adivinación uno bueno, antiguo y auténtico, dijo Pantagruel. Me refiero a la interpretación de los sueños, siempre que se sueñe según las condiciones que establecen Hipócrates, Platón, Plotino, Yámblico, Sinesio, Aristóteles, Jenofonte, Galeno, Plutarco, Artemidoro, Daldiano, Herifilo, Quinto Calaber, Teócrito, Plinio, Atengo y otros, quienes sostienen que el alma es capaz de prever sucesos futuros. Cuando el cuerpo reposa en plena digestión y nada necesita hasta el momento de despertarse, nuestra alma se eleva a su verdadera patria, que es el cielo. Allí recibe la participación de su primitivo origen divino y en la contemplación de aquella infinita e intelectual esfera (cuyo centro se halla en algún lugar del universo, punto central que reside en Dios según la doctrina de Hermes Trismegisto, y a la cual nada altera y en la cual nada ocurre, pues todos los tiempos se desarrollan en presente) capta no sólo sucesos de las capas inferiores sino los futuros, transmitiéndolos a su cuerpo por sus órganos sensibles. Dada la fragilidad e imperfección del cuerpo que los ha captado, no puede transmitirlos fielmente. Queda a los intérpretes y vaticinadores de sueños, los griegos, el profundizar en tan importante materia. Heráclito decía que la interpretación de los sueños no ha de quedar oculta, pues nos da el significado y normas generales de las cosas del porvenir, para nuestra suerte o desgracia. Anfiarao tiene establecido que no hay que beber durante tres días ni comer durante uno antes de los sueños. Estómago repleto, mala espiritualidad.

Todo sueño que termina en sobresalto significa algo malo y es de mal presagio. Algo malo, es decir, alguna enfermedad latente. Mal presagio, para el alma: alguna desgracia se avecina. Recordad los sueños y el despertar de Hécuba y de Eurídice. Eneas soñó que hablaba con Héctor difunto; despertó sobresaltado y aquella noche Troya ardió y fue saqueada.
François Rabelais, Pantagruel, II (1564)




Antologado en Libro de sueños (1976)
© 1995, María Kodama
© 2013, Buenos Aires, Random House Mondadori
© 2015, Buenos Aires, Debolsillo, segunda edición

Dibujo: François Rabelais: Retrato anónimo S.XVIII
Paris Hôtel Carnavalet- Agostin Picture Library / Corbis

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