9/3/17

Jorge Luis Borges: Cuestionario Proust*






1) ¿Cuál considera usted el colmo de la infelicidad?
—Ya que vamos a jugar, juguemos a este juego. Sobre la pregunta, le diré que podría depender de las circunstancias o de personas; claro que es muy difícil…
2) ¿Dónde le gustaría vivir?
—Inexplicablemente, en Buenos Aires.
3) ¿Cuál es su ideal de felicidad terrenal?
—Poder pensar y trabajar.
4) ¿Para qué índole de faltas siente mayor indulgencia?
—Para las que son excepciones, para las que no corresponden al carácter general de quien las comete.
5) En la novela, ¿cuáles son sus héroes?
—No quisiera ser un payador, pero ponga: los que no se interesan —vamos a atenuar esto— demasiado en su felicidad o su desventura.
6) En la historia, ¿cuál es su personaje favorito?
—Spinoza, que vivió entregado al pensamiento abstracto.
7) ¿Cuáles son sus heroínas en la vida real?
—Sucesivamente, las muy distintas mujeres de las que me enamoro o, espere, quizás, las muy distintas mujeres, ya que soy viejo, de las que sigo enamorándome. ¡Tengo setenta y nueve años!
8) En la novela, ¿cuáles son sus heroínas?
—Cándida, de la comedia de Bernard Shaw, u otras análogas.
9) ¿Su pintor predilecto?
—Entiendo poco y nada de pintura, pero querría nombrar a Rembrandt y a Turner.
10) ¿Su músico?
—Soy musicalmente sordo, pero querría mencionar o destacar tal vez el nombre de Brahms.
11) ¿Qué cualidad prefiere en el hombre?
—Esto es un poco difícil, me refiero al cuestionario. Cuando a uno le preguntan cuánto es siete más cuatro, sabe responder once. Cuando le preguntan la prolongación de la calle Bolívar, se sabe que es San Martín. Sobre la pregunta en sí, le contesto: yo diría el no tomarse demasiado en serio.
12) ¿Y en la mujer?
—La indulgencia, la cortesía.

13) En los demás, ¿cuál es la virtud que prefiere?
—Dos: el hábito de la inteligencia y el hábito de la ética.
14) ¿Su ocupación favorita?
—En primer término, concebir obras literarias; en segundo término, ejecutarlas. También me interesa la germanística; en particular el estudio del inglés antiguo y del escandinavo antiguo, que no aprenderé nunca.
15) ¿Quién le hubiera gustado ser?
—Cualquier otro, salvo ciertos dictadores de cuyo nombre no quiero acordarme. No excluyo a mi pariente Rosas.
16) ¿Cuál es el principal rasgo de su carácter?
—La indecisión.
18) ¿Su principal defecto?
—La invencible tendencia a obrar de modo que sea injustificable.
19) ¿Qué es lo que más le gusta soñar con los ojos abiertos?
—Con escribir un libro que realmente me justifique.
20) ¿Cuál sería para usted la mayor desdicha?
—Perder la integridad mental que no tengo.
21) ¿Cuál es su color favorito?
—El amarillo, el único que la ceguera me ha dejado.
22) ¿Cuál es su flor favorita?
—Supongo que la rosa, que es símbolo de todas las otras.
23) ¿Cuál es el pájaro que más le gusta?
—No tengo preferencias ornitológicas.
24) ¿Cuáles son sus autores favoritos en prosa?
—Alfonso Reyes, Paul Groussac, Flaubert, Emerson, Shaw, Kipling, Stevenson, Chesterton, Schopenhauer y Hume. Sarmiento fue un hombre de genio, pero no suelo frecuentarlo.
25) ¿Sus poetas favoritos?
—Tantos que no puedo nombrarlos sin incurrir en imperdonables omisiones.
26) ¿Cuáles son sus héroes en la vida real?
—Los hombres de coraje.
27) ¿Sus heroínas favoritas en la historia?
—Si la historia significa lo político, no recuerdo a ninguna.
28) ¿Qué es lo que más detesta?
—Creo que la estupidez y la crueldad, que suelen ir juntas.
29) ¿Cuáles son los caracteres históricos que más desprecia?
—En general, los políticos.
30) ¿Cuál es el hecho militar que más admira?
—Las derrotas de quienes han combatido sin esperanza alguna de vencer.
31) ¿Cuál es la reforma que más admira?
—Las no acaecidas todavía, las que abolirán el culto del dinero y el de la fama.
32) ¿Cuál es el don de la naturaleza que le gustaría poseer?
—Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy.
33) ¿Cómo le gustaría morir?
—Bruscamente, hoy mismo.
34) ¿Cuál es el estado presente de su espíritu?
—Vivo desconcertado por tantas cosas…
35) ¿Cuál es su divisa?
—No poseo ese talismán.
Terminado el Cuestionario Proust, Borges agrega:
“Qué lástima que el juego no siga, pero si me acompaña hasta casa iremos charlando”. Añade en seguida: “Estoy preocupado por mi enfermedad —¿cuál?— mi edad; observe usted y verá que la longevidad es una forma de enfermedad”. […] Después dice: “Ahora no firmaría Jorge Luis Borges; fíjese que suena mal, es cacofónico, eso de Jorge y Borges. Firmaría Luis Acevedo o bien Luis Borges. El apellido tiene un poco de significado también, es de origen portugués y es una deformación de burgués, es decir hombre de ciudad. Hay una especie de doble implicancia en mi apellido, incluso me recuerda a los Borgia”. Surge el tema del premio Nobel y él agrega sonriendo: “Seré candidato vitalicio al premio Nobel y me moriré como candidato”.




Notas



[*] Originariamente el Cuestionario Marcel Proust fue un juego de salón de la época victoriana que Proust descubrió y puso de moda, convirtiéndolo en una prueba de sinceridad, entre curiosa y reveladora. Sin embargo, el filósofo francés Bernard-Henri Lévy dice en el diario El Mundo, Madrid, Año XIII, Nº 4355, 2 de noviembre de 2001: “Descubro en un viejo número de la revista Europa, que fue Mallarmé quien, en la Última moda, su periódico, inventó el famoso Cuestionario que suele atribuirse a Marcel Proust”.
El Cuestionario Proust consta de 36 preguntas. El texto de la revista Argencard, que aquí reproducimos, saltea la pregunta 17: “¿Qué es lo que más aprecia en sus amigos?” Falta también una pregunta: “Su nombre favorito”.

[**] En una nota titulada “Una mujer muy bella…”, Borges relata esta anécdota: “Estaba en Montevideo en un almuerzo de escritores. En realidad no sé cuántos años hace de esto, treinta o más, no recuerdo. Había mucha gente importante, entre ellos Fernán Silva Valdés, Pedro Leandro Ipuche y Emilio Oribe. / Me llamó la atención una señora de belleza casi alarmante. Me senté a su lado. / Hablamos de todo. De la Argentina y de la República Oriental, de nuestros escritores y poetas. Por supuesto, no sé si por mera cortesía o por congraciarme con ella hice el panegírico de Herrera y Reissig. Ella, por no ser menos, el de Lugones. / Era una carrera de virtudes literarias que no paraba. Mientras mi interlocutora se empecinaba en las dotes del argentino, más insistía yo en el oriental. Y así durante dos horas que no resultaron largas. / La competencia no cejaba. Para mí Herrera y Reissig era extraordinario —en realidad no sé si lo creía así— porque uno no es dueño de lo que dijo ayer, ni de lo que dirá mañana. Lo cierto es que casi la tenía convencida, un capricho, no sé. / La discusión llegaba a su fin. A los postres, y quizá un poco cansado, le pregunté: —¿Y usted, quién es? / —Me llamo Juana de Ibarbourou, ¿y usted? / —Yo me llamo Jorge Luis Borges. / No nos veríamos nunca más”. Véase Clarín, 19 de julio de 1979.
Sobre el Cuestionario Proust léase a Borges con Esteban Peicovich

En revista Argencard, Buenos Aires, mayo de 1979**


Luego antologado en Textos recobrados (1956-1986)

Edición al cuidado de Sara Luisa del Carril y Mercedes Rubio de Zocchi 
© 2003 María Kodama 
© Emecé editores Buenos Aires 2003


Imagen: Manuscrito original (y traducción) Cuestionario Proust (1890)





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