20/2/15

Jorge Luis Borges: El centinela (bilingüe)







Entra la luz y me recuerdo; ahí está.
Empieza por decirme su nombre, que es (ya se entiende) el mío.
Vuelvo a la esclavitud que ha durado más de siete veces diez años.
Me impone su memoria.
Me impone las miserias de cada día, la condición humana.
Soy su viejo enfermero; me obliga a que le lave los pies.
Me acecha en los espejos, en la caoba, en los cristales de las tiendas
Una u otra mujer lo ha rechazado y debo compartir su congoja.
Me dicta ahora este poema, que no me gusta.
Me exige el nebuloso aprendizaje del terco anglosajón.
Me ha convertido al culto idolátrico de militares muertos, con los que acaso no podría cambiar una sola palabra.
En el último tramo de la escalera siento que está a mi lado.
Está en mis pasos, en mi voz.
Minuciosamente lo odio.
Advierto con fruición que casi no ve.
Estoy en una celda circular y el infinito muro se estrecha.
Ninguno de los dos engaña al otro, pero los dos mentimos.
Nos conocemos demasiado, inseparable hermano.
Bebes el agua de mi copa y devoras mi pan.
La puerta del suicida está abierta, pero los teólogos afirman que en la sombra ulterior del otro reino estaré yo, esperándome.



The Watcher

The light comes in and I awake. There he is.
He starts by telling me his name, which is (of course) my own.
I return to the slavery that’s lasted more than seven times ten years.
He thrusts his memory on me.
He thrusts on me the petty drudgery of each day, the fact of dwelling in a body.
I am his old nurse; he makes me wash his feet.
He lies in wait for me in mirrors, in mahogany, in shopwindows.
Some woman or other has rejected him and I must share his hurt.
He now dictates this poem to me, and I do not like it.
He forces me into the hazy apprenticeship of stubborn Anglo-Saxon.
He has converted me to the idolatrous worship of dead soldiers, to whom perhaps 
       [I would have nothing to say.
At the last flight of the stairs, I feel him by my side.
He is in my steps, in my voice.
I hate everything about him.
I note with satisfaction that he can barely see.
I’m inside a circular cell and the endless wall is closing in.
Neither of us deceives the other, but both of us are lying.
We know each other too well, inseparable brother.
You drink the water from my cup and eat my bread.
The door of suicide is open, but theologians hold that I’ll be there
       [in the far shadow of the other kingdom, waiting for myself.




En El oro de los tigres (1972)







Versión en inglés: Borges on writing by Norman Thomas di Giovanni
E. P. Dutton & Co., Inc. New York 1973
Copyright © 1972, 1973 by Jorge Luis Borges, Norman Thomas di Giovanni,
Daniel Halpern and Frank MacShane 




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